Cómo escoger un servicio de catering para tu empresa: una mirada desde el punto de vista del chef

Luis Berrazueta
25/3/2026
Toda empresa busca construir un ambiente laboral lo más saludable y positivo posible dentro de su operación. Una parte fundamental de este propósito está relacionada con la forma en que se alimentan sus colaboradores. Sin embargo, para muchxas organizaciones este aspecto puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza o, por el contrario, en una gran solución; todo dependerá de las decisiones que tome el equipo directivo.
Desde mi experiencia en servicios de alimentación colectiva, considero que el primer paso consiste en identificar con claridad cuáles son las necesidades alimentarias del equipo de trabajo.Una vez que estas han sido determinadas, el siguiente paso es reconocer qué problemas específicos se deben resolver. Con esta información, el proceso de levantar una licitación o seleccionar un proveedor se vuelve mucho más claro y estructurado.
Estos dos pasos son fundamentales antes de diseñar las bases de cualquier proceso de contratación. Con frecuencia me he encontrado con bases de licitación que son simples copias de procesos anteriores, documentos desactualizados de más de diez años o solicitudes que, desde el punto de vista financiero, resultan insostenibles para cualquier proveedor serio de servicios de alimentación.
De todos los procesos en los que hemos participado, en más de la mitad de los casos las personas con las que tenemos el primer acercamiento conocen poco —o casi nada— sobre las condiciones reales que implica un servicio de alimentación colectiva. Esto se convierte en un obstáculo para comprender las necesidades reales de la empresa y, en consecuencia, para ofrecer un servicio que verdaderamente resuelva los problemas planteados.
En mi opinión, todo servicio de alimentación debe demostrar tres características fundamentales: calidad, constancia y rentabilidad.
1. Calidad
Un gerente de recursos humanos, un dueño de empresa o cualquier delegado encargado de seleccionar un servicio de alimentación debe estar en la capacidad de identificar las señales de un servicio de calidad. Para ello, recomiendo prestar atención a varios aspectos claves:
  • La procedencia y calidad de los ingredientes
  • Los procesos operativos y controles dentro de la producción de alimentos.
  • Las capacidades y competencias del talento humano del proveedor.
  • Las capacidades y competencias del talento humano del proveedor.
Dentro del proceso de selección suele existir una etapa denominada degustación del menú. Aunque pueda parecer un paso simple, en realidad es un momento crucial que debe realizarse bajo condiciones que reflejen la realidad del servicio que se pretende contratar.
En nuestro caso, cuando llegamos a esta etapa tratamos de ser lo más transparentes y honestos posible. Invitamos a los potenciales clientes a visitar nuestra planta, donde degustan exactamente el menú del día que estamos sirviendo en nuestros comedores. No preparamos un menú especial diseñado únicamente para impresionar durante la degustación.
Servimos los alimentos en la misma vajilla y con las mismas porciones que se utilizan diariamente en el servicio. Esto es fundamental porque evita crear expectativas irreales y permite mostrar una representación honesta y fiel de nuestro servicio cotidiano. Para nosotros, esta transparencia es también una clara demostración de la calidad que ofrecemos como propuesta de valor.
2. Constancia
Uno de los mayores desafíos en los servicios de alimentación colectiva aparece al iniciar un nuevo contrato. Durante las primeras semanas suele surgir una percepción recurrente entre los usuarios:
“Siempre es así la primera semana; luego baja la calidad y termina siendo igual que todos los servicios de catering.”
Por esta razón, considero fundamental que las empresas no evalúen únicamente la primera semana de servicio. Es recomendable solicitar la planificación de alimentación para todo el mes siguiente y programar reuniones de seguimiento o talleres de trabajo con el proveedor durante el primer trimestre. Estas instancias permiten ajustar procesos, escuchar las opiniones de los colaboradores y mejorar continuamente el servicio.
Al momento de seleccionar un proveedor, también es importante evitar ciertas prácticas que, aunque parecen atractivas, suelen esconder problemas estructurales:
a. “Un menú especial los viernes”.
En muchos casos, esta práctica se utiliza para compensar cuatro días de alimentación mediocre con un solo día ligeramente mejor. El resultado es un servicio que se sostiene únicamente por la expectativa de llegar al viernes.
b. “Pechuga de pollo a la plancha como opción alternativa”.
Esta solución suele convertirse en un parche para cubrir un creciente nivel de inconformidad. Con el tiempo, los responsables del servicio dejan de abordarlas verdaderas oportunidades de mejora y la pechuga a la plancha termina convirtiéndose en el pilar silencioso de la operación.
c. “Exceso de variedad en el menú”.
En los servicios de catering es evidente que, mientras más opciones se ofrecen, mayor suele ser el nivel de insatisfacción. Menús con múltiples opciones de sopa, proteínas, guarniciones, ensaladas, postres y bebidas generan complejidad operativa y obligan a distribuir el presupuesto entre demasiadas preparaciones.
El resultado suele ser una reducción en la calidad de ingredientes, en la capacidad operativa o en el personal necesario para ejecutar el servicio. En otras palabras, el proyecto original se debilita y todos terminan perdiendo.
3. Rentabilidad
Cuando las condiciones de contratación son claras, las necesidades de la mayoría de los colaboradores están cubiertas y el presupuesto es realista, el servicio tiene todas las condiciones para permanecer y consolidarse en el tiempo.
Es importante que los equipos directivos comprendan que un servicio de catering también es un negocio que necesita ser rentable para sostener su operación. El valor monetario de un servicio de alimentación colectiva diario suele ser ajustado, por lo que la variedad, las porciones y la complejidad del menú deben estar alineadas con ese presupuesto.
Por esta razón, el alcance del servicio debe ser coherente con los recursos que la empresa contratante ha destinado para ello. Del mismo modo, es importante evitar la incorporación constante de nuevos requerimientos sin la intención de ajustar el valor económico del contrato.
Reflexión final
Cada proceso de selección de un proveedor de alimentos es diferente. Las condiciones de servicio, los horarios, la infraestructura disponible y los tiempos de recepción de alimentos varían de una empresa a otra.
Sin embargo, lo que sí puede mantenerse estandarizado es la calidad y la consistencia del servicio de alimentación.Contar con información clara, precisa y oportuna permite que tanto el proveedor como la empresa construyan una relación basada en la colaboración y la estrategia, y no únicamente en una relación comercial.
Desde mi perspectiva como chef, cuando ambas partes comprenden sus necesidades y limitaciones, el servicio de alimentación deja de ser un problema operativo y se convierte en una herramienta real para mejorar el bienestar y la cultura organizacional dentro de la empresa.
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